Acá encontrarás palabras de adentro, arrancadas con el peso de un ancla, con alma corrosiva y mirada inquieta. Se invita a leer, llorar, reír, odiar, morir. El que desee terminar uno de mis millones de cuentos sin terminar(como lo ha sido todo en mi vida), se gana un cuarto de pollo asao`con papas fritas y una botella de bebida personal, donde "Don pollo", o en su defecto, adonde el "Tío Jacky Chan". Ahora, si no le gusta, métase un dedo en el oido y cómase su cerilla propia. Muy efectivo para el olvido de personas en especifico y para bajar la espuma de una "chela".
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